Contenidos de salud ¿Quién debe escribirlos y cómo debe hacerse? Un caso real


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contenidos de saludA veces suceden situaciones que dan mucho que pensar para los que escribimos, editamos o leemos contenidos de salud en medios de comunicación digitales. Una tarea difícil y que requiere mucha atención y conocimientos. El País publicó el pasado 30 de octubre el artículo 8 pruebas médicas que no debería retrasar más. Este artículo intenta llamar la atención del lector explicando tipos de chequeos voluntarios que la medicina preventiva aconseja (según el mismo artículo explica). Y por supuesto, ser atractivo. ¿Pero a qué precio?

Hasta aquí todo normal para un lector medio de un diario digital que ve esta información en un titular sin haber leído aún el artículo. En este punto, deberá decidir si la filtra de interesante o no. Hasta aquí todo el proceso normal ¿Verdad? El problema se vislumbra si tras leer la citada frase que titula el artículo, el lector decide no pasar por encima el tema y hacer clic en él llegando al contenido. Entonces, en ese instante, pueden pasar varias cosas. Vamos a utilizar cuatro supuestos que consideramos comunes:

 

 

1) Encontrar un contenido firmado por un periodista, comunicador u otra persona de profesión no sanitaria en un diario generalista de mucha difusión, bien contextualizado, con información útil, fuentes fiables y citas de expertos, que ayuden a ratificar y corroborar la información como cierta y de garantías. Legible para todo tipo de lectores gracias a un lenguaje periodístico adecuado y que no conduzca a un comportamiento con consecuencias negativas ni para el paciente ni para el sistema sanitario.

2) Encontrar un artículo firmado por un profesional sanitario sobre algún tema de salud en un diario generalista de mucha difusión, bien explicado, con información útil, lleno de referencias que ayuden a ratificar lo que explica el profesional sanitario, pensado y escrito para el paciente.  Legible para todo tipo de lectores gracias a un lenguaje periodístico adecuado y que no conduzca a un comportamiento con consecuencias negativas ni para el paciente ni para el sistema sanitario.

3) Encontrar un contenido firmado por un periodista, o en su defecto por un medio, en un diario generalista de mucha difusión, con falta de rigor y con imprecisiones sobre un tema como la salud, pudiendo incitar indirectamente al lector a realizar acciones que pudieran perjudicar su salud o el mal funcionamiento del propio sistema sanitario.

4) Encontrar un contenido sobre salud firmado por un profesional sanitario en un diario generalista de mucha difusión, y que a pesar de gozar del rigor necesario por quién lo firma no sea lo suficiente legible ni atractivo para que el lector medio lo entienda, lo sepa interpretar o directamente se interese por él. 

 

Conversación-críticas

El artículo en cuestión se ha calificado de falta de rigor, peligroso para la salud e incluso han llegado a identificar el acto de la periodista que lo firma como una acción de “intrusismo profesional”. Según los profesionales sanitarios, el contenido ofrece información incorrecta al paciente. Por tanto, es un contenido no adecuado a pesar de que el artículo pueda parecer atractivo y los lectores hagan clic en él. De hecho, para los sanitarios ahí está el peligro…

Por tanto ¿Dónde está el error del artículo para que haya tenido tan mala acogida entre algunos profesionales? ¿Qué falla en el proceso de comunicar información sanitaria a la población a través de un medio generalista para que no sea supuestamente fiable ni goce de la confianza de un médico? ¿Quién comete los errores? Desde mi punto de vista como periodista intento ofrecer algunas variables que pueden resultar claves para entender el conflicto creado con este artículo por el contenido que incluye, y que se podría extrapolar a muchos otros que inundan Internet y gozan de mucha acogida o visibilidad para mejorar los contenidos de salud. A la vez voy a intentar, sin tener por supuesto la verdad absoluta, apuntar de quiénes serían las responsabilidades en cada caso.

 

1) La falta de información. La periodista que lo firma aboga en su artículo por la prevención primaria, cuando los médicos suelen abogar en general por la prevención cuaternaria, como explicó ayer la Doctora Mónica Lalanda en Twitter a colación de este artículo. Ante lo que me pregunto. ¿Un periodista conoce este aspecto de forma natural? Por lo general no, a no ser que se lo explique directamente un médico. Y de mutu propio no creo que suceda habitualmente. El artículo puede inducir al error por un exceso de pruebas médicas no necesarias, según nos explica el médico Jordi Mestres Lucero. En este caso la responsabilidad sería del periodista.

2) El mensaje del consejo médico. Otra obviedad es que el consejo médico lo debe dar el médico. Y nadie más. En caso contrario sería claramente instrusismo. Pero el propio médico no tiene por qué ser él mismo el amplificador. Se lo puede dar a un periodista para que lo difunda, y éste contarlo a sus lectores de una forma correcta, porque él es el comunicador y en la teoría el mejor capacitado para modular el mensaje y adecuarlo al lector, oyente o televidente por sus conocimientos adquiridos en su formación. No el médico, que como hemos explicado, sabe de medicina. Dar por hecho que el periodista no sabe de medicina nada de nada pero el médico sí sabe de comunicación todo lo que hay que saber, puede ser otro error que perjudique al usuario final, en este caso, el paciente.La periodista que firma el artículo ofrece citas de algunos profesionales, por lo que los ha consultado, pero algo ha fallado. En esta caso la responsabilidad es del que se cree que todo lo sabe, sea quién sea.

3) La importancia de la fuente. El periodista puede no entender las implicaciones que algunos artículos de salud pueden tener para los lectores, que a su vez son pacientes o potenciales pacientes. Necesita que el médico, su fuente, le explique los diferentes matices. Una vez tiene la explicación, debe extrapolarla para el receptor final. Pero hay que ser comprensibles sin que eso justique el uso de la información poco rigurosa. El periodista debe conocer todos los aspectos sobre el periodismo pero es imposible que conozca todos los aspectos sobre la salud, por eso necesita sus fuentes, y si no las tienes buscarlas, consultarlas, y asegurarse de que la información que ha creado y va a difundir es fiable. En este caso, depurar responsabilidades es difícil, y requiriría otro debate, que invito a abrir al que lo desee.

4) El intrusismo profesional. Si los periodistas no pueden informar sobre información médica porque no están titulados en medicina y escribir sobre salud se puede considerar intrusismo ¿Quién lo debe hacer? ¿Los médicos? ¿Llenamos los medios de comunicación de salud o las secciones de salud de redactores médicos o vivimos sin información médica? En definitiva ¿Deben ser los médicos los exclusivos y únicos que escriban sobre salud para evitar el instrusismo de posibles periodistas dando consejos de salud? La respuesta es no. Debemos garantizar los supuestos 1 y 2 explicados arriba. Supuestos positivos que favorecerían los contenidos de salud de calidad  y con el máximo rigor, sean cuales sean. La responsabilidad será de quién no los garantice.

 

Por tanto ¿Hay periodistas jugando a médicos que escriben artículos sin saber si son conscientes de lo que escriben y la repercusión negativa que pueden tener sus textos sobre el propios sistema sanitario? ¿Y hay médicos jugando a comunicadores que se creen que lo saben todo de la comunicación y de los mensajes sin haber trabajado jamás en un medio de comunicación ni haber recibido formación? Aunque ambas respuestas podrían ser afirmativas por lo que se ve hoy día en Internet, lo que está sucendiendo más bien es un término medio.

 

conversacion-medicos-contra-periodistaDesde mi punto de vista, por un lado, el periodista o comunicador que genera la información se mueve más buscando el impacto en el lector que la utilidad real y por lo que parece no contrasta del todo la información del artículo completa más allá de la cita del profesional sanitario, lo que evidentemente no basta y puede inducir al error como bien apuntamos.

Sin embargo, por otro, el posterior papel del médico opinando de forma poco constructiva al medio y al autor en canales no adecuados acercan a unos y otros más bien a una tertulia de programa del corazón con personas riéndose unas de otras sin la capacidad de crear un debate que genere conocimiento y mejore el proceso, como es el caso del médico Javier Padilla, según se puede apreciar en la imagen con su “jajaja”, que me ha llamado mucho la atención. Me pregunto si a un paciente también le dirá “jajaja” cuando le pregunte en un canal abierto.

 

Otros, por su parte, piden rectificación a la autora del artículo o un debate por otros canales, con argumentos más lógicos y que desde mi punto de vista sí aportan argumentos al proceso.

En este punto me pregunto, como curiosidad, si la autora del artículo decidiera hacer una rectificación, si los que han puesto el grito en el cielo con frases no adecuadas serían capaz de hacerlo también por el mero hecho de cuestionar de esta manera y por un canal abierto la profesionalidad de otros profesionales, cuando existen otras vías para ello.

En definitiva, el proceso que realiza el periodista para construir su información y el posterior mensaje que recibirá el lector no es el adecuado para que uno o varios médicos, como es este caso, sientan que lo que está comunicando el periodista en un medio de comunicación no se está haciendo bien. El gran perjudicado de esta historia no son ni los unos ni los otros. Es es lector de la información. Es el paciente. Por lo que hay que revisar el proceso. La información sobre salud tiene un componente diferente al resto de información y hay que tener en cuenta todos los eslabones en el proceso de comunicación de los contenidos de salud, desde el médico, hasta el paciente, pasando por el comunicador.

Espero que este artículo le sirva a alguien para algo, con lo que me daría por satisfecho. A mi me ha servido para corroborar lo difícil que es crear un contenido de salud de calidad.

 

¿Qué opinas de este tema? ¿Qué crees que falla en el citado artículo para que haya levantado críticas negativas? ¿Cómo crees que se deben construir los contenidos de salud? 


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